AMARRES Y HECHIZOS

Cuando el amor se aleja, el alma lo siente antes que el corazón. Las energías se desalinean, los sueños se enfrían y el silencio invade tus noches. Un amarre no es forzar… es reconectar lo que el destino ya había unido. Permite que la fuerza espiritual vuelva a entrelazar sus caminos.